El Día de la Medusa Final

De pronto cayó una lluvia pesada, dolorosa, picante. Era rosácea y pegajosa. De un repelús inmanejable.

Los hospitales se llenaron de gente rabiando. Las farmacias vendieron todas sus pócimas contra el escozor.
Era una lluvia de medusas. Tantas había ya en los mares que se elevaron hacia las nubes. Y, mientras, el planeta se seguía cociendo, en sus calores globales, a la espera del Gran Día de la Medusa Final.

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MAR ABAD - 2019
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